Publicado el Deja un comentario

Proceso de libertad en Costa Rica – Tema golondrinas

Durante los últimos 3 años, varios medios de comunicación han encontrado un nicho para sus notas: la “liberación de reos”. Que es un término simplista e irresponsable, para definir la salida a un sistema no totalmente privativo de la libertad, como los es la Justicia Restaurativa y lo es por otro lado el Régimen Semi-institucional.

Claramente nadie está exento de ser asaltado, violado, o agraviado por lo que morbosamente llaman, “una golondrina”. Pero a su vez, nadie está exento de que una golondrina le haga el pupitre donde se sienta a estudiar su hijo, de que una golondrina trabaje en el día sirva el café del desayuno en la soda de la esquina y también está yendo dos veces al mes a dormir al centro de confianza, nadie está exento de necesitar una donación de sangre y que por azares de la vida, esa sangre saliera del cuerpo de una golondrina que salió hace 3 o 4 años de prisión, tampoco se salva nadie de que una golondrina construyera su casa, o de que una golondrina le ayude a empujar el carro luego de quedarse varado a media calle o que una golondrina arrepentida le ayude recolectando su basura dos veces a la semana. ¿Saben por qué nadie está exento de haber tenido brevemente una coexistencia simbiótica con una “golondrina”? Porque no sabés quien es y quien no es, quien fue y quien no fue. Es más, ni siquiera se puede dar un dato preciso en términos de nombres, porque por regulación y por el estigma social, estas “golondrinas” no andan diciendo “a mí me condenaron por X”. Muchos patronos llaman a los CAI y “Semis”, preguntando por los procesos para emplear a una golondrina, tal vez no será el 100% o ni siquiera el 95%, pero muchos salen adelante. Como dijeron por ahí “No se puede legislar por la excepción” y bueno, la excepción podría ser la minoría que reincide, ¿O aquí no aplica esa frase?

La gente cree que alguien va podrirse a la cárcel y así “paga”, pero esa es una dialéctica inmaterial, eso no es cierto. Por ejemplo, si usted golpea a alguien, puede pasar 50 años encerrado que no devuelve el tiempo ni “des-golpea” a la persona. Las penas de cualquier tipo tienen una acción correctiva, pero realmente no hacen magia y a veces, hasta esta acción correctiva, se desvirtúa.

Lo que no se debe aguantar es el modus vivendi de la violencia tangible. Lo que ha pasado es que hay nociones de odio e ignorancia, hasta en los más “académicos”, donde no han querido ver las estadísticas y aceptar que tipificar delitos, aumentar penas y duplicar técnicamente la pena máxima, no logró nada, al contrario: más casos sin resolver, más casos sin denunciar, más impunidad, más saturación del sistema judicial y penal, más hacinamiento, no se bajó la reincidencia. O sea, se quedó en la fantasía. (¡Pss!… hay profesionales para atender a la gente violenta y a los que “no tienen arreglo”, hay contingentes que respetan derechos humanos para mantener en control a estas golondrinas sin remedio). A veces la gente desea que lo maten o que lo violen, al que ni violó ni mató, entonces, ¿Quién es peor ser humano?, ¿El delincuente de poca monta o el comentarista de redes sociales?

Desde luego que cualquier víctima de cualquier acción, sea penada o no (porque realmente no todo lo necesario está en el Código Penal), claro que hay una reacción natural de sentimientos y demás, al ser víctima. Y aquí no hay peros. Sumado de esto, hay un lado de compasión y un lado de perdón, que cada quien podrá manejarlo o dejarlo de lado, pero hay que recordar que como sociedad no tiene sentido el rencor.

Se requiere más la prevención del delito, la educación, los valores, el tener a todos los individuos ocupados en buenos actos, y en lo penal: algo que sirva, por eso los modelos regeneradores, que han sido exitosos, aunque no se visibilicen (a muchos no les convenga visibilizar tal cosa). Además, “En arca abierta: hasta el justo peca”, pero jamás hacer de este pecado el modus vivendi. Lo curioso es que el tema golondrina beneficia más al elitista corrupto, que al ciudadano, le da al elitista corrupto un tema para sustituir la corrupción y le da valor al argumento de “yo no violo, yo no distribuyo droga, yo no mato”, pero es cómplice de todo eso al mismo tiempo, ¡Cartón lleno!, cuando malversa recurso para prevenir, perseguir y emplearse ante estos delitos.

Es más importante reducir la impunidad, y académicos desde hace siglos lo sabían e insistieron en que la rigurosidad de la pena era algo de cuidado. Este es un buen artículo sobre este tema: https://piza.cr/rp-articulos/Criminalidad-DelitosPenaseImpunidad-DE-Bajadilla-Ene15.pdf Agunas propuestas serias involuran el seguir este modelo, pero cada vez con más con responsabilidad y transparancia, ir transformando el modelo penal en algo “por niveles”. En Costa Rica hay mucho profesional y buen ser humano en la autoridad, no hay duda que es posible arrepentirse y como individuo tomar el camino correcto (que no será fácil) y como sociedad es posible tomar medidas respaldadas en realidades y visión objetiva, o de lo contrario, todo el país terminará como el final de “En la colonia penitenciaria” de Kafka (ver http://bitblogcostarica.com/en-la-colonia-penitenciaria-de-franz-kafka-un-capitulo-de-costa-rica/).