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Parte del periodismo de hoy en Costa Rica y algo más

Primero que todo, no todos los periodistas graduados o empíricos son así, hay muchos excelentes periodistas y más que eso: excelentes personas. Pero hay unos que no, por más que se quiera darles el mérito, demuestran ser malos periodistas y peores personas.

Muchos tienen la siguiente plantilla para sus “noticias”:

Encabezado amarillista, sin valor, para llenar el espacio y a veces con serios problemas de redacción. Por ejemplo: “Pedófilo vivía en un barrio con otros niños (notorio, porque es rarísimo ver un barrio con niños)”, “¡Sin cura contra el cáncer, presidente visita hospital! (una barbaridad que el presidente asista sin llevar lo que se requiere)”, “Hombre desaparecido fue hallado por la Fuente de la Hispanidad (ahora la fuente es rescatista)”.

Texto: acá es donde se empieza a escribir sin importar las palabras utilizadas, acá se les pierde el diccionario y no saben las diferencias entre asalto y hurto, violación y abuso, transporte de personas y trata de personas, entre otros ejemplos. Es más, el rol de la persona es manipulable, si asaltó a alguien con 13 años entonces ponen “menor de 13…”, si ese mismo menor fue asaltado ponen “niño de 13…”. Claro está, acá las edades cambian de nota a nota y rara vez se contextualiza si es ahora cuando tiene X edad o si eso fue cuando tenía X edad.

Fuentes de apoyo: están enamorados de las fuentes “extraoficiales”, “puede ser, es probable, no verificable” de los “según los vecinos”, de las “imágenes con fines ilustrativos” (ya que no pueden ir a sacar una foto, porque ahora muchos periodistas trabajan sin salir. Cuando obtienen una información que no debieron obtener y les preguntan cómo la consiguieron responden “eso es problema mío”.

Entrevistas: esta es la parte graciosa, les encanta entrevistar a la chusma, o la viejita que nada, pero nada tiene ver con las tortas del hijo. Entrevistas que lo que da es lástima cómo se burlan de las personas. Siempre quieren hacer un perfil de la gente, pero cuando se les hace un perfil de malos periodistas, se ofenden.

Comentarios: la sección importante porque eso les permite revisar qué notas cabrean más a la gente o los polarizan.

En resumen, son juez, arte, parte, formadores de opinión, que lejos de brindar el espacio, mucho lo usan de trampolín sin importarles nada, tratan de tergiversar y polarizar. Los entrevistados deben grabar la entrevista completa para que tener el respaldo, porque en la post edición viene lo “fuerte”. Es normal que un medio tenga una tendencia o que un periodista lo tenga, pero… ¿Se vale jugar sucio?, ¿Se vale burlarse de la gente?, ¿Se vale ser tan morboso de presentar los sucesos como telenovelas?, ¿Se vale tener acceso a información que al difundirla pone en riesgo a las investigaciones, a la población y al medio?

¿Buenas personas? Si dan notas totalmente desalmados y descontextualizados, ¿Del lado del doliente? Poner el dedo en la herida es lo que les gusta. ¿Del lado de hacer lo correcto? Si muchos están cuestionados y en bronca con medio mundo, hasta en temas de evasión. Ah, pero con unas cuantas obras de caridad y un poco de información morbosa, ¡Son la salvada!

Hay por otro lado, unos excelentes, pero lastimosamente solo tienen como una hora de programa a la semana o media página a la semana. Lo bueno es de baja audiencia y de altos principios (generalmente eso no interesa).

 

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Medios de “comunicación” sin ética profesional

Además de lo citado en http://bitblogcostarica.com/medios-de-comunicacion-masivos-telefono-chocho-en-la-era-de-los-smartphones/ los medios están con otra tendencia destructiva: relacionar la vida personal con la vida profesional, para vender morbo y afirmaciones lesivas para todo un gremio o ente.

Recientemente: “Se investiga a X doctor del hospital Y, por Z delito”. Lo curioso es que el hecho que se investiga no ocurrió en el lugar de trabajo, ni tampoco ocurrió con el apoyo del gremio y mucho menos se puede decir que la universidad que lo formó está plagada de quienes hacen estos actos.
¿Qué producen estas “notas”? Bueno, con esa redacción tan venenosa, poco profesional, infantil e irresponsable, producen que la gente ataque al gremio de médicos, incluso que se ensañen contra el ente en que trabaja y el ente que lo formó. Esto crea un ambiente de desconfianza en los pacientes y realmente la noticia o dice nada, porque el caso está en investigación y tal, además, revictimizan a la persona afectada (víctima del delito “Z”), al promulgar y escribir en piedra lo que le hicieron.

Esto no solo hace dudar de las capacidades académicas y la ética profesional de estos redactores y “periodistas”, sino que hace dudar de la calidad humana de ellos, porque no demuestran interés real por nadie, por medio de sus columnas “noticiosas”, solo demuestran el interés por generar contenido.

¿Cómo se sentiría usted si un colega comete un delito y se inmiscuye a todo el gremio, ente o casa de estudio? Quisiera saber si un periodista de esta calaña se detiene a pensar en esto.