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Opinión – Registros delictivos

Se ha dicho, en círculos populares, como círculos políticos, que es necesario implementar un Registro de Agresores Sexuales, no obstante, no se ha analizado a fondo en otros temas.

Está claro que esto significaría una gran responsabilidad de parte de quienes lleguen a gestionar dicho registro, por lo que enfrentaría las siguientes trabas:

  • Definición de criterios y plazos para evidenciar a X persona en este registro.

  • La adjudicación de credenciales para las consultas, ya que se pretende que esto sea abierto al público.

  • Se plantearía una modificación en las penas, ya que esto sería parte de la pena.

    ¿No creen que los diputados van a durar meses de meses para decidir eso?

Probablemente sería un nicho más de corrupción y también un blanco de piratas informáticos. ¿Quién garantiza el blindaje real de esa información?, ¿Qué aseguradora cubre este rubro?

Esto no quiere decir que no sea una buena idea un registro de este tipo,  si es bien llevado y es común a todos por igual,  así si es una excelente idea, pero se tienen que considerar los 4 puntos anteriores, si ya de todos modos el sistema judicial está colapsado, ahora con una carga más… suena titánico, esto también se traduciría en una inversión mayor en personal, además de las posibles marañas legales por registrados pidiendo indemnización.

Es poco probable que eso se aplique en Costa Rica y que el marco legal lo sostenga. ¿Cabe en la cultura costarricense esto?, ¿El morbo se podrá manejar?, ¿En cuánto tiempo se aprobaría tal cosa?, ¿Cuál es su costo? si ya estas personas en prisión son una carga, cuando salgan, ¿Qué pasa? “El que hizo X una vez, nunca cambia”, eso es lo que se dice, aunque se pase por encima al trabajo de profesionales, el campo espiritual, el control de parte de las autoridades, el apoyo familiar, entre otros elementos que pueden generar un cambio.

El tema aquí es que mientras esta persona esté en proceso judicial o penal, debe ser posible para la víctima conocer todo el proceso y estado actual del agresor, de manera seria y confidencial. Incluso que las medidas de orden de alejamiento sean perpetuas y garantizadas por medio de todas herramientas tecnológicas y humanas que se tienen hoy. Pero, ya de todos modos existe, fuera de la ley y el orden, la herramienta de “quemar en redes sociales”, entonces, dentro de la ley hay elementos que se pueden reforzar (información confidencial a la víctima, prohibiciones temporales en el campo profesional y orden de alejamiento efectiva) y ya fuera de la ley, aunque no está “correcto”, la gente ya quema en redes sociales (solo que se exponen a afrontar las consecuencias de dichos actos).

Tales registros se dan en otros Estados, pero hay grandes diferencias culturales, legales y de probidad en la función pública, que permiten estos registros. Y, sin embargo, socialmente no son efectivos, por ejemplo, algunos empleadores ni consultan tales registros. En Costa Rica ya existe una figura registral que es la Hoja de Delincuencia, que se podría mejorar en sus métodos. Es populista que alguien proponga en Costa Rica dicho registro, cuando más bien en los últimos años se han blindado legalmente los datos personales. Parece que es inviable.

Si se pasan las trabas y la cultura del país es menos morbosa, no solo se debiera tener un registro público de “enfermazos” (denotando el morbo), sino también, un registro público de conductores temerarios, agresores domésticos, deudores no fiables, entre otros, ya que es necesario conocer al vecino, para saber si convivir con el mismo o no, saber si se hacen negocios o no. Eso sería sumamente útil.

Esta medida, al largo plazo no afectaría a todos por igual, por ejemplo, un gran político que ya realizó inversiones y vive de cobrar alquileres, comete un delito de estos, queda en el registro y francamente ni le afecta, pues su círculo social es delimitado por el mismo (a la ciudadanía tampoco se alertaría de alguien que ni siquiera tiene la necesidad de salir de carro y su casa) y además, no necesita ir a pedir empleo a ninguna parte, en cambio el trabajador de clase baja sí lo necesita, pero este esta es una penalización por malos actos y está bien, solo era pertinente hacer la reflexión.

Como una reflexión final, ¿La gente necesita tanto del dios Estado para conocer a los demás?, ¿La gente no se cuida de los demás como debe de ser?   Hay muchas acciones más viables y menos populistas que se podrían y deberían instaurar antes de estos registros, que incluso pueden llevar a que estos registros se implementen algún día con éxito.

 

 

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