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Medios de comunicación masivos: teléfono “chocho” en la era de los SmartPhones

Parece que, desde que los grandes medios de comunicación (comerciales) instalaron banda ancha en sus salas de redacción, irónicamente dejaron de realizar periodismo. En lugar de eso, se sentaron a revisar redes sociales, poner a disposición contactos para chismes, chistes y memes, además de suscribirse a agencias internacionales de noticias.

No han aceptado que desde que se vive con tantos dispositivos y canales de comunicación, los medios tradicionales dejaron de ser necesidad y francamente ya no encuentran qué mediocridad inventar o qué repetir hasta caer en la necedad y el morbo. No se han actualizado al nivel que el receptor actual espera.

Se puede ver que muchos medios de comunicación presentan estos síntomas:

    • Usan “imágenes ilustrativas” a falta de las imágenes reales del acontecimiento. Si no tienen imágenes, no las tienen y ya. Los lectores ya saben cómo se ve un policía, un carro dañado, una calle inundada, etc. ¡No confundan con “imágenes ilustrativas”!
    • Repiten la noticia, como si creyeran que los receptores no captan a la primera, por ejemplo: hacer una “nota” de un rejuntado de otras noticias o bien, la típica escena donde le hacen el pase al compañero en el lugar del evento y ya se le acaba qué decir, por lo que devuelve el pase al estudio… para que el tipo del estudio le pregunte y repita lo que ya dijo hace menos de cinco minutos. Verbalismo.
    • Su contenido se basa en noticias agotadas, de lo cual no nada nuevo. Principalmente cuando es una noticia morbosa o bien cuando su línea editorial les exige reinventar la rueda.
    • Son mayormente notas de opinión, así como un blog, lo cual está bien, pero tienen el descaro de no decirlo y de no colocarlo en la sección de opinión.
    • Tienen administrador de redes sociales online y este se enfrasca en discusiones con los internautas.
    • Usan los “datos extraoficiales”.
    • Cuando pegan una, no lo superan por dos semanas.
    • Se dan una importancia de agentes de investigación, la cual no tienen.
    • Usan frases morbosas e innecesarias, como “al llegar al lugar el niño ya había sido penetrado”, “el joven sufrió la amputación inmediata en las líneas del tren”, ya todo receptor sabe qué es una violación y qué es un accidente.
    • Entrevistan y autoentevistan. Se enojan cuando no les responden cómo ellos quieren.
    • Tienen comediantes y actores sin vocación como “periodistas”.
    • No les interesa distinguir ente violación y abuso, ente robo y hurto, y similares.
    • Entrevistan personas que no tienen nada que ver con el asunto. A veces entrevistan a gente metiche o a personas que no están capacidad, ni en contexto para defenderse en la entrevista. Por ejemplo, entrevistar a una anciana que dice “a mi hijo el diablo lo tentó” y luego publicar tal cosa, prácticamente burlándose.
    • Usan frases como, se investiga bajo el expediente ********* y un código que nadie se lee, para darle seriedad a algo que está en fase preliminar.
    • Van dando noticias para soplarles a los delincuentes cómo actuar. No conocen los tiempos prudentes para dar noticias y aferrarse a información oficial.
    • Critican a X y viven gracias al producto X. Por ejemplo: critican el objetificar a la mujer, pero en la contraportada tienen una modelo con poca ropa y páginas adentro publican anuncios pagados de “masajes, damas de companía” y demás. Comen gracias a las ganancias de esas publicidades.
    • Morbosamente dan espacio a imágenes no debidas.
    • No moderan su sección de comentarios.
    • Prestan su columna de opinión a gente cuestionada. Gente que debería hacerse su propio blog a ver si alguien los lee.
    • Y la lista puede seguir.

El diagnóstico: medios basura.

No todo está perdido, incluso dentro de los grandes medios tradicionales hay programas excelentes y fuera de esto, surguen nuevos espacios frescos y valiosos para el flujo de información responsable.

Si una persona trabaja para un medio con ese diagnóstico, ¿De verdad puede sentirse pleno y útil en la sociedad? Es una encrucijada difícil.

Causan desinformación, morbo colectivo, desensibilización, funcionan como canales de injurias e intromisión en procesos políticos y judiciales sin ninguna ética. Lamentablemente son el teléfono “chocho” en la era del SmartPhone.

 

 

 

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