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Efectos colaterales de una educación burocrática, estatista y determinista

Resumen: la educación estatista, burocrática y determinista es un fracaso costoso, luchar contra ese modelo obsoleto no significa privatizar, sino liberalizar y descentralizar. Se puede presupuestar mucho en educación, pero los resultados seguirán empeorando si se siguen profundizando en este estatismo.

No hace falta citar noticias, no hace falta realizar más estudios, basta con buscar en Internet, noticias con temas como:

  • Transportes de estudiantes en Costa Rica, escuelas y colegios
  • Polémico nuevo menú de comedores estudiantiles
  • Problemas de infraestructura en escuelas y colegios costarricenses
  • Padres contra las Guías de Educación para la sexualidad y afectividad
  • Bullying en escuelas y colegios en Costa Rica
  • Un largo etcétera…

… basta con eso para darse cuenta de que los problemas para la gestión de la educación son enormes, pero eso es gracias a 3 factores:

  • Educación burocrática: una educación generalmente aburrida, de exigencia poco pertinente, con falta de estándares que tengan sentido, donde mayormente son clases presenciales magistrales y a veces el expositor sabe menos que los estudiantes, algunos ni están comprometidos con la causa y no tienen vocación. Los docentes deben llenar papeleos y hacer planes que generalmente nadie se lee ni revisa.

 

  • Educación estatista: una educación guiada por las políticas del gobierno central de turno, donde pueden variar según el enfoque ideológico que tenga cada cabeza política, con poca actualización, involucramiento y presencia de los padres o tutores. Además, una educación que pretende la uniformidad que nunca se cumple.

 

  • Determinismo: es la doctrina que cree en una causa-efecto directo, que permite casi prever todo el futuro, al menos en lo sustancial. El determinismo juega cartas en muchas áreas de la vida humana, pero si analizamos el área educativa desde el enfoque estatista, el área social y económica, parece un ridículo. Los fracasos de las economías planificadas de países socialistas profundos (por más recursos que estos tengan), los ridículos y millonarios activismos de algunos de los lobbies y en especial, las doctrinas educativas latinoamericanas del Estado, parecen ser suficientes ejemplos de lo equivocados que están los académicos creyendo que se puede dirigir una sociedad desde un escritorio.

 

Resulta curiosa la falta de reflexión histórica que tienen los agentes políticos de este desastre educativo, que no han sido capaces de recordar que las grandes reformas e impulsos educativos en Costa Rica, que tuvieron éxito, siempre tuvieron una participación compartida de la educación, con una responsabilidad muy centrada en la familia y el individuo, con ideologías definidas y no con una falsa neutralidad que no existe.

Momentos como la Reforma Educativa Liberal de siglo XIX, donde la tendencia fue libertad, sin injerencia de burócratas quietistas y el centralismo de la Iglesia Católica y, por otro lado, la Reforma Educativa Socialcristiana del siglo XX, que permitió el avance a educación superior de calidad, fueron momentos de diálogo, puntos de inflexión, donde se aceptó que debían aplicarse cambios.

En estos momentos hay centros educativos con problemas importantísimos, y la solución de parte de algunos es: “sigamos intentando con más fuerza lo que no ha funcionado”. Los problemas citados al inicio de este artículo golpean a estudiantes, familias, pequeños empresarios y a gran escala la competitividad del país. A los estudiantes no solo los afecta en la educación, sino en el transporte, alimentación, crecimiento social, seguridad….

Las soluciones podrían ser:

No más burocracia (pocos trámites, poco manoseo de recursos, plazas por méritos, actividades enfocadas en el estudiante y estándares reales).

No más estatismo: más poder y capacitación para/con los padres de familia o tutores, menos injerencia de cosmovisiones draconianas del gobierno de turno y reducción de la dependencia total a un centralismo.

Y no caer en determinismos, dar voz en la educación a los padres/tutores, a los empresarios y a los profesores que dan sus clases. No fabricar manuales que nadie sigue y gastar en consultorías – documentos que luego generan conflicto por no haber sido construidos.

No es privatizar, incluso hay muchos funcionarios de enorme calidad profesional y humana en ese sistema, lo que pasa es que actualmente no es un sistema que crea en el arrepentimiento, sino un sistema de “ya aprobamos esto y vamos con todo, sino sirve, pues lo profundizamos a ver qué”.

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