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Educación sexual

Educación sexual: un abordaje a pedacitos

Algunos puntos al respecto:

  • Esto no es nuevo: Basta con entrar a Youtube y buscar sobre el tema https://www.youtube.com/results?search_query=guias+sexuales+del+mep para darse cuenta que el tema como tal tiene más de 5 años en el tapete de las políticas educativas y se pueden ver diversas opiniones, desde diferentes tonos académicos, sociales, religiosos y políticos.

  • La educación sexual es un término que se las trae: realmente toda la educación que se da en cualquier ámbito y nivel, por la naturaleza intrínseca del ser humano, es sexual, lo cual no significa que sea “erótica o sexualizada”: No hay una forma lógica ni natural, de desenvolverse en la sociedad sin tomar (o no) una posición e identidad relativa a la sexualidad. Así también, la sexualidad y afectividad es un aspecto transversal en las áreas de estudio, desde el arte hasta las ciencias naturales. Si es una asignatura, debería dársele otro nombre y otro enfoque desde su nombre, por ejemplo “Conversatorio sobre la sexualidad”.

  • Las guías del MEP deben mejorarse: porque 1) Existen algunas carencias, redundancias e inconsistencias (como lo señala atinadamente la académica Marisela Rojas en https://www.youtube.com/watch?v=-tMEiDjk7iI ) y estas fueron expuestas, aunque sean motivo de burla y prejuicio de varios otros comentaristas. 2) Porque esas inconsistencias podrían desproteger al docente en la función educativa y al enfrentar algún proceso de reclamo a cualquier nivel e instancia. 3) Por un principio de continua reinvención y mejoría. Sería bueno que salgan los redactores de las guías a realizar los debates, no la Señora Ministra, ni tampoco se hagan campañas de “derribar mitos (que tienen toda la pinta de mito)” con caricaturas, sino debates serios.

  • Realmente no es solo asunto del MEP: a nivel de políticas públicas, no solo el Ministerio de Educación Pública, sino también el Ministerio de Salud e incluso el Poder Judicial y el Registro del TSE están o deberían estar interesados en que la población conozca la información relativa a la sexualidad y afectividad, desde diferentes disciplinas y contextos. Las cruzadas informativas en los EBAIS son de potencial impacto para los asegurados (veamos, por ejemplo, los anticonceptivos implantados en los EBAIS). Igual que las publicidades respetuosamente objetivas e informativas.

  • “Las guías sexuales” (o su equivalente) son resultado de generaciones de padres que no picaron leña y ahora tampoco prestan el hacha: sin ser muy ávido de estadísticas, basta con solo ver la mayoría de experiencias intrafamiliares que se cuentan entre las amistades, se puede decir que los padres de familia – con mucho respeto –generalmente han descuidado la responsabilidad de hablar de sexualidad y afectividad con sus hijos o tutelados, lo que es peor: dan pésimo ejemplo en esos temas. ¿Cuántos padres que se han decantado por solicitar que sus hijos no reciban las mencionadas guías, han hablado abierta y amorosamente con sus hijos? Esto es como el papá que se indigna por cierto programa de TV, ¿No puede gobernar en su casa y cambiar el canal? Si un padre cumple su función correctamente, puede con total responsabilidad “sacar” a sus hijos de tales guías, pero ¿Están seguros de que hacen su trabajo de educación en casa correctamente?

  • La hipocresía ante la sexualidad es enorme: desde medios amarillistas e hipócritas, hasta gente que hace publicidades en masa con las desgracias de otros y disfrazándolas de “consejos”, pasando por gente de doble vida, hay una enorme hipocresía. Por eso tenemos una sociedad que sexualiza por los medios más impersonales, ya que es un tabú.

  • Los que necesitan educación para la sexualidad y afectividad son mayormente los padres y al menos en un sentido informativo, hasta los mimos hijos les pueden pasar una que otra información de valor.

  • El tema se politizó: ya es casi que un factor de decisión para apoyar a alguna tendencia política, aunque esa tendencia no tenga capacidad ni conocimiento para tratar el resto de temas de interés. Si se politizó es normal, pero se politizó negativamente, porque existen varios medios de comunicación que no apoyan el diálogo y búsqueda de consensos, sino que buscan sacar titulares que llamen la atención algún disparate.

  • Los conflictos originados son producto de delegarle la educación elemental al dios Estado: la educación preescolar, primaria y secundaria totalmente en manos del Estado hace imposible quedarle bien a todo el mundo, las cosmovisiones inculcadas dependen del gobierno de turno, la familia no es gobierno de turno, pero real y lamentablemente en la sociedad actual, la familia no tiene gobierno.

  • La definición de familia es un agente político: naturalmente se discrepará en la definición familia si se hace una definición nominal, ¿Por qué no optar por una definición descriptiva?

  • Se niega la ideología de género, en lugar de reivindicarla, ¿Se imaginan que se niegue el feminismo en lugar de reivindicarlo mediante la información? Recomendada lectura del brillante texto de Iván Molina http://www.nacion.com/opinion/columnistas/ideologia-de-genero/B6DINUJKWVA6HAHM6FMQGMVITU/story/

  • Se le atribuye la reducción en el número de embarazos no deseados a la educación, bueno podríamos decir que es más bien gracias al acceso a la información en medios de info- comunicación y disponibilidad de los anticonceptivos: ¿O necesariamente hubo mediación de algún delegado educativo para saber cómo se pone un condón? Los avances en Telecomunicaciones permiten buscar ese dato sin pasar por la vergüenza de hacerle frente al tabú.

La solución parece ser la educación, pero para todos y todo lado, no solo en una asignatura de primaria y secundaria. Una educación que llegue a un impacto cultural y que tenga futuro, no una volátil política de Estado. Obviamente esto no anula la política del Estado (dependiente del gobierno de turno), pero obliga a que las personas ejerzan gobierno de sí mismos y se eduquen y evalúen más allá de lo que pide el gobierno.

 

Nota: todo el respeto, admiración y crédito a los académicos citados.

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