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De política penitenciaria y de seguridad: sí, pero hay que limitar el laboratorio social (para ambos engranajes)

En este blog se ha escrito sobre diversos temas, por ejemplo: la política penitenciaria y régimen semi-institucional y otros, como fundaciones de apoyo al privado de libertad que quiere salir delante de la buena manera, pero vale reflexionar más allá.

Resumen:

Se pone sobre la mesa que la solución no es ser un punitivista extremo, pero tampoco un abolicionista que quiere eliminar todas las formas de aislamiento y represión, definitivamente el ser humano a veces recapacita a represión (y a veces nunca), pero un exceso de represión no cala igual, ni positivamente en todos. Las generalizaciones no son buenas, lo lamentable es que el país se ha dividido entre dos ramas a ultranza: punitivistas extremos y progresistas abolicionistas. Lo que existe y se debe mejorar es el engranaje público y el ambiente socieconómico para lograr tener un país más seguro. 

Más causas de inseguridad: crimen organizado, inseguridad legal, falta de control aduanero, mal control migratorio, entes de investigación desfasados, falta de coordinación de entidades (cuya solución no es centralizar, sino coordinar), barrios y personas marginadas, pésimo ejemplo ético en la función pública y manejo irresponsable de la información.

A lo largo de este tiempo se puede intuir que el redactor de estos blogs está de acuerdo con tales oportunidades dadas al privado de libertad, ¡Así es! PERO cada día surge más la reflexión al observar la cantidad de beneficiados que no aprovechan esta oportunidad. Dado este contexto, se reflexiona que:

  • No se puede negar que la violencia es el principal mal, que llena de inseguridad al habitante tranquilo, que no se vale de la misma violencia para andar matoneando. Es menester que las autoridades verifiquen si la persona a reubicar es actual o potencialmente violenta.

  • Es necesario construir puentes y tender lazos solidarios con los que sí quieren salir adelante, pero no tiene sentido que esto le pase por encima a las víctimas que pueden temer represalias de parte de los reos, es decir, esto compete generalmente a delitos violentos. Tampoco tiene sentido reubicar en un régimen más abierto a alguien que ya en la contingencia es problemático.

  • La necesidad de equipos técnicos con criterio vinculante es más que obvia, donde los internos en cualquier régimen tengan las opciones para salir adelante, pero que el mismo régimen tenga las opciones correctivas y represivas (respetando los derechos humanos inherentes) para que se cumpla la función rehabilitadora de la pena y más importante a nivel social: para aislar y evitar más daño.

  • No se puede ver como un estadista o un gran ser humano a alguien que se beneficia políticamente de las desgracias ajenas, que relata en monólogos sobreilustrados, dignos de cuentos de Naturalismo y Horror, describiendo las situaciones en que otros son víctimas, peor aún, que ejecuta un acto irresponsable, trayendo a colación temas de los que nunca denunció formalmente y que ahora los usa para venderse como mesías justiciero.

  • La prensa tiene gran responsabilidad como agente formador de opinión y lo que han hecho es decir muchas verdades a medias, explotar frases clichés que no aportan más que estigmas. No apelan a soluciones, dan noticias con morbo y se desensibilizan hasta puntos insospechados.

  • Lo que pasa dentro de los centros cerrados, es un reflejo de lo que sucede en la sociedad en general, refiriéndonos a hospitales, hospitales psiquiátricos, centros de cuido de adulto mayor, centros de estudio, centros de cuido de menores, entre otros. Costa Rica muchas veces ha marginado a quienes pasan en estos lugares, y no solo a los internos o propios de estos lugares, sino a los funcionarios, visitas y familiares. Especialmente en un entorno carcelario, se ha desatendido ese grupo y siendo sinceros se ha vuelto en muchos casos una escuela de delincuentes. La idea punitivista que sugiere que con más presos la sociedad será mejor, no tiene sentido ni siquiera económicamente.

  • ¿Reabrir San Lucas? Bueno, sería un país top si lo logra, es decir, si llega a tener una cárcel donde no ultrajen a las visitas, no haya corrupción ni opción de escape, tampoco se incurra en gastos excesivos para mantenerla y donde se garantice la salud física y mental de los funcionarios. Sería un país top porque Estados Unidos, Panamá, Grecia y muchos otros países han tenido la ocurrencia de tal sistema penal en una isla, pero el resultado en todos los contextos es el mismo: el cierre definitivo. ¿Ya está planteada la comisión de expertos de gran calibre para tal reapertura o es pura hablada (o peor aún, otra irresponsabilidad)?

  • Hay políticas que parecen divididas en el mismo gobierno: no se trata de encarar a ambos bandos de jerarcas y hacer una pugna de quién tiene la razón (mejor dicho, asumir culpa), sino que se trata de entender el enfoque organizacional del Estado y ver que si se “contraponen”, algo no calza: o hay falta de coordinación, intereses no legítimos o hay pañitos tibios. Es más que obvio que unos entes tienen por naturaleza una vocación inquisidora, punitivista y represiva, pero también esos entes tienen una faceta preventiva, mientras otras entidades tienen el enfoque de contención y represión, pero dentro de eso, tienen un enfoque de rehabilitación.

Por tanto, parece un poco de todo, pero en especial: falta de voluntad, coordinación y reflexión (incluso represivamente).

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