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De cárcel a museo

En medio de la capital, a unas cuantas cuadras de edificios tan importantes como el Banco Nacional y con una vista privilegiada a los barrios antiguos de la provincia, se encuentra la otrora Penitenciaria Central de Costa Rica, ahora el Museo de los Niños (que es parte de un complejo de edificaciones debidamente nombradas “Centro Costarricense de Ciencia y Cultura – CCCC”). En el proceso de cambios, “La Peni” pasó incluso por la tentativa de ser demolida. No obstante, se preservó y en los 1990´s se creó ahí el museo que hoy se conoce.

Es curioso saber que en siglos pasados, la cárcel para varones se ubicaba en lo que hoy es el Hospital San Juan de Dios, vueltas que da la vida… similar a “La Peni”, que ahora es un museo. O la Municipalidad de Goicoechea que era un internado de mujeres y ahora es la sede del Gobierno Local, sede de un Centro Especializado y también en un sector es Sede del Centro de Confianza de San José (Centro penal semi-institucional).

Hay que recordar los antecedentes del modelo penitenciario, donde a finales del Siglo XIX, el fuerte gobierno liberal del General Tomás Guardia Gutiérrez eliminó la Pena de Muerte. Además, hay que recordar las fallidas Colonias penitenciarias de la Isla del Coco y la Isla San Lucas en el Pacífico del país.

El Museo Penitenciario, dentro de las instalaciones del CCCC, contempla diversas salas, donde hay apoyo con maquetas, elementos audiovisuales, piezas originales y lo más importante: la infraestructura casi 100% original del penal.

Acá un ejemplo, de la celda que se tenía como modelo para inicios de Siglo XX:

Este modelo de celda individual, con silla, cama y un ambiente para la reflexión y espiritualidad, no se mantuvo por mucho tiempo. Luego de pocos años, las condiciones de salud, alimentación, educación, desarrollo académico y laboral eran pésimas (al igual que la abundancia de corrupción, violencia y reincidencia). La sobrepoblación brutal y todo lo que ya se conoce. No obstante, los historiadores y documentalistas coinciden en que imitar algo como lo que se vivió en el Penal de San Lucas o en La Peni, es casi imposible, llegar ese nivel de brutalidad y además, esta bestialidad, digna de Saló o los 120 días de Sodoma, es difícil de recrear actualmente, lo más cercano que fidedigno que tenemos al día de hoy es el museo mismo. La realidad de décadas pasadas supera la ficción que hoy se pueda producir.

Sin embargo, en las cárceles latinoamericanas de este siglo, también se viven situaciones contrarias a los Derechos Humanos (inherentes, en cualquier caso) y a la larga, el prejuicio económico para el Estado, el daño social y la no superación personal, pasan la factura. Tanto el sistema penal, como el judicial están con deficiencias, que revictimizan a las personas afectadas por delitos y que conllevan procesos carísimos, pero hay grandes seres humanos y profesionales comprometidos, que cumplen sus tareas. También hay delincuentes que se reivindican y otros inocentes mal juzgados, pobres, presos políticos y demás, que han sufrido prisión inhumana.

El sitio WEB del CCCC es http://www.museocr.org/

Al 26 de septiembre de 2017, el precio de la entrada para el Museo de los niños + Museo penitenciario es de 3500 colones.

Para finalizar, comentar que se muestra poco material en este blog, pues la idea es que se visite el museo, no obstante, es importante aportar algunos datos:

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